Estamos de acuerdo que un momento crítico como bautizar nuestro producto, serie, servicio o hijo es importantísimo , será un legado usado por miles de voces, que se asentará en el imaginario y con fortuna perdurará. Elegir ese nombre, es típicamente incierto y difícil de comprender para los que nunca han pasado por un proceso de naming…., el cual, idealmente debería tener un tiempo de madurez, como los embarazos…, bueno 9 meses es una exageración, pero seguro que saben de algún caso que nació la criatura y a la semana seguía sin nombre. En las marcas, la consciencia es alta en la elección de esos nombres, porque sabemos el peso que implica su repetición, su transferibilidad y su intemporalidad, si es posible. Para los grandes egos siempre fue fácil llegar y bautizar a sus “hijos” tal cual : Ford, Estee Lauder, Tate , St. Petersburgo, Ben & Jerry…etc, luego los hay que disimulan con aficiones o amantes: Mercedes, Jaguar, o el nombre de Starbucks , inspirado en un personaje de Moby D...